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La autoedición de calidad con terceros profesionales

Un autoeditor no tiene que ser, necesariamente, un todoterreno de las artes, un genio polivalente que escribe y edita su libro, un experto en maquetación, un diseñador gráfico creativo, un corrector minucioso. Lo mínimo que ha de tener como autor son cualidades para escribir un libro que se aguante en el papel.

Pero, para que el intenso trabajo de escribir no quede deslucido por la labor de edición, si el autoeditor quiere no solo autoeditar unas hojas de papel encuadernadas e impresas y llamarle libro, sino una autoedición de calidad, tiene que plantearse externalizar dichos servicios y subcontratarlos a terceros buenos profesionales y, no por ello, deja de ser un autoeditor.

Esta claro que todo esta externalización de la edición supone una inversión económica pero, al fin y al cabo, ¿qué valor tiene tu obra a la que has dedicado tu inspiración y esfuerzo? No te arrepientas en el futuro de una maquetación infantil, de una portada horrible por ahorrarte unos euros en la edición con profesionales.

¿Qué subcontratar como autoeditor?

  • Una maquetación de calidad, con un programa de maquetación profesional y no, simplemente, la conversión de un Word en PDF. Lo que a ti te cuesta tardes y tardes y, al final, no queda tan perfecto con tus herramientas no profesionales, lo soluciona un experto maquetador.
  • Una atrayente portada diseñada por un profesional que enganche al lector, que no sea solo una fotografía de mala resolución colocada debajo del título y el nombre del autor. La portada es el cincuenta por ciento de tu obra, o más.
  • Una corrección impecable del manuscrito, sin faltas de ortografía, ni malas construcciones sintácticas, en manos de un escrupuloso corrector que depure tu libro y lo deje sin faltas que dañen la vista del lector, porque incluso los grandes escritores tienen su equipo de correctores.

Al final, pocos te van a felicitar por la edición de tu libro si lo has hecho tu mismo, sino por el contenido de lo que has escrito. Recuerda que eres primero un escritor y no un diseñador de tu obra.

Carles Valls, publicarunlibro.com

 

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